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viernes, 14 de octubre de 2011

Seleccion Venezolana de futbol

La frágil paciencia del hincha venezolano sufrió como nunca con el “Caso Amorebieta”. Desplantes, deslices y no pocos despropósitos fueron los componentes de una novela que hace unos meses parecía haber llegado a un punto de no retorno.
Lo cierto es que Amorebieta se incorporó a la Vinotinto en el momento justo. El inminente retiro de José Manuel Rey, la lesión de Grenddy Perozo y el mal momento de los llamados a suplir tales bajas, representaban un problema para el seleccionador nacional, César Farías. La llegada de un central zurdo, con 26 años, acostumbrado a marcar a los mejores del mundo, titular indiscutido en la incipiente era Bielsa, sirvió sobre todo para no improvisar en una línea defensiva que tuvo su punto más alto en la Copa América en Argentina. No hizo falta echar mano de laterales convertidos en centrales, tampoco hubo que llamar a jugadores sin experiencia. Había llegado uno indicado para el puesto.
Después de lo visto en el amistoso contra Argentina en Calcuta y luego del partido de eliminatorias contra el mismo rival, Amorebieta se perfila como el acompañante perfecto para un Osvaldo Vizcarrondo que vive su mejor momento con la selección.
Carácter, rigor defensivo y actitud, son las palabras que mejor definen el juego del central nacido por casualidad, en Cantaura, estado Anzoátegui. Desde el pitazo inicial contra los sureños en Puerto La Cruz, se hizo cargo de la marca de Messi. No obstante, Zabaleta e Higuaín también “lo sufrieron”. En las primeras de cambio, el lenguaje corporal de Amorebieta denotó que él iba a asumir el liderazgo de la línea de cuatro que había saltado al campo.  Hasta ahí nada sorprende. Cualquiera podría decir que es el comportamiento de un típico central que aprendió a jugar al fútbol en el País Vasco. Lo especial es que el mismo que en 195 partidos en primera división con el Athletic, había marcado un solo gol, le marcara a Argentina en su debut por los puntos. Una jugada fugaz, de esas que sin repeticiones se hace difícil de descifrar, significó el estreno soñado para cualquier jugador.
Después llegó lo de siempre. La lluvia de felicitaciones, los saludos y agradecimientos vía redes sociales, el respaldo de sus compañeros tanto de selección como de club, así como la simpatía de la fanaticada Vinotinto que ya no parece guardar rencores contra el alguna vez indeciso Fernando.
La grulla, como le dicen en España, se encargó de disipar las dudas razonables. Dejó todo en el campo. Argumentó con marca, presión y con un golazo de cabeza. Lo cierto es que Farías se salió con la suya, se quedó con el jugador por el que tanto insistió y que varias selecciones campeonas del continente envidian. En una época de defensas tambaleantes, Amorebieta tiene todo a su favor para convertirse en uno de los pilares de una selección que mantiene sus ilusiones intactas en la carrera por llegar a Brasil 2014.

extraido de:: http://www.vavel.com/lat/15129-el-vuelo-de-la-grulla.html

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